Modelo Atendo

El modelo de Atención en nuestros Centros de Día está basado en los estilos de actuación de sus equipos interdisciplinares, resultado de la formación, estudio y experiencia profesional de sus miembros y en una idea compartida de cómo debemos hacer las cosas.

El modelo Atendo es la suma de un estilo de atención geriátrica y un método de intervención que combina los programas tradicionales con la aplicación de las nuevas tecnologías al servicio de la estimulación. Toda la acción se centra en la persona, considerada en toda su dimensión (centros de atención gerontológica orientados a las personas) y en el apoyo a sus cuidadores o familia, siempre en un entorno rehabilitador y preventivo.

Planteamiento y objetivos

En los centros atendo se presta atención integral a personas mayores en situación de dificultad, bien sea por causas médicas (como consecuencia de enfermedades crónicas fundamentalmente), por merma de su autonomía personal (pérdidas funcionales), por algún grado de deterioro cognitivo o patología psicogeriátrica (demencias, síntomas conductuales) y/o por problemática social sobrevenida (dificultad familiar para la atención y cuidados).

Ante este perfil de persona usuaria y en el entorno asistencial de los centros de día, proponemos un método de trabajo propio que a modo de herramienta nos permita ofrecer una atención integral y de calidad a nuestros usuarios y cumplir los objetivos de actuación planteados.

Nuestros objetivos asistenciales son:

  • Promover en los usuarios el mayor grado de autonomía posible.
  • Mantener y mejorar sus capacidades residuales.
  • Favorecer su permanencia en el entorno familiar en las mejores condiciones y el mayor tiempo posible.
  • Evitar o retrasar la institucionalización.
  • Formar, informar y apoyar a las familias y cuidadores.
  • Ofrecer a familiares y usuarios una referencia que mejore su calidad de vida.

Conceptos y definiciones

VALORACIÓN GERIÁTRICA INTEGRAL (en adelante VGI)

Constituye la herramienta clave en la evaluación de las personas mayores, tanto en la atención primaria de salud como en la atención especializada (donde se originó como instrumento básico de la geriatría). Consiste en la evaluación global y multidimensional del paciente desde el punto de vista físico, funcional, mental y social, de forma integrada.

La VGI identifica problemas, capacidad y necesidades de las personas mayores para poder después intervenir sobre ellos y monitorizar los cambios.

Nuestra propuesta es integrar la VGI como parte básica de un estilo de atención geriátrica para cada uno de los profesionales del equipo interdisciplinar (personal médico y no médico), adecuándola cada uno a su disciplina propia y al trabajo dentro del equipo. Es decir, todo problema o evaluación de una persona usuaria realizada por cualquier miembro del equipo técnico será efectuada desde un cuádruple stándar de visión: físico-médica, funcional, mental y social. Todos los profesionales conocerán y manejarán la VGI como sistema de aproximación a la atención específica del mayor.

Entendemos que el personal del equipo técnico interdisciplinar puede y debe ser entrenado en trabajar con la VGI como herramienta básica de evaluación y control, adaptándola a cada competencia profesional (psicólogo, médico, logopeda, fisioterapeuta, trabajador social, gerocultores, educador social, etc).

LA PERSONA COMO CENTRO DE LA ATENCIÓN DESDE EL RESPETO

Nuestros centros de día se definen como centros de atención gerontológica orientados a las personas y en el apoyo a sus cuidadores o familia.

Los diagnósticos, las valoraciones y los criterios profesionales que aplicamos con arreglo a nuestra formación y estatus dentro de los equipos técnicos nos ayudan a mejor evaluar los problemas y a programar y aplicar las intervenciones que creemos adecuadas. Este buen fin no siempre puede ser asumido y aceptado por personas mayores con alteraciones cognitivas, de la percepción, o emocionalmente afectadas. Sucede a menudo que estos pacientes toleran mal la reorientación, el choque con una realidad que les es ajena y es ahí cuando las intervenciones devienen en imposiciones. Comprendemos que incluso la palabra intervención tiene algo de connotación invasiva hacia la persona, de intromisión y de recorte de libertad.

Es en estas circunstancias cuando la organización, los horarios, las rotaciones y la optimización de los recursos chocan con la libertad individual de querer hacer otra cosa o simplemente “no hacer lo que me mandan” . Es en estos momentos -tan habituales en nuestra práctica diaria- cuando debemos aplicar el respeto individual y adecuar nuestros programas y organización a las preferencias personales y a la capacidad de tomar decisiones de nuestros usuarios.

Entendemos que para muchas personas afectas de demencia estas conductas son un canal de expresión de necesidades, como para nosotros puede ser el lenguaje verbal. Actuaremos pues desde el respeto, sin renunciar a nuestros criterios profesionales pero adecuándolos a cada persona.

Trabajamos con seres humanos en toda su dimensión: moral, física, mental, social y cultural, pero sobre todo haciendo énfasis en que toda persona es única y debe ser tratada como un individuo, y que toda persona es valiosa por sí misma.

El respeto a la persona usuaria como individuo ha de prevalecer por encima de nuestras consideraciones profesionales, diagnósticos y valoraciones, e incluso por encima de aspectos organizativos o de ordenación de recursos.

TRABAJO EN EQUIPO INTERDISCIPLINAR. LOS EQUIPOS TÉCNICOS

Equipo de trabajo: Se caracterizan por tener un objetivo común, interdependencia entre las acciones de sus componentes y aceptar y asumir la existencia de normas de funcionamiento. El rendimiento y la responsabilidad es compartida. Existe sentimiento de pertenencia y cohesión.

Composición del equipo: multidisciplinar, con el propósito de ofrecer una atención integral a la persona mayor usuaria.

  • Director/coordinador/Neuropsicólogo
  • Médico diplomado en Geriatría
  • Fisioterapeuta
  • Trabajador social
  • Logopeda
  • Técnico en integración social
  • Terapeuta Ocupacional
  • Auxiliares Gerocultoras
  • Animadores
  • Otros: Conductor, podólogo, peluquera, auxiliar cuidador, alumnado

Actitud entre miembros del equipo y la organización del centro:

  • Responsabilidad en el cumplimiento de las propias competencias y en la labor de equipo.
  • Respeto a la organización y a los diferentes estatus profesionales.
  • Honestidad y sinceridad.
  • Cooperación y confianza en el trabajo interdisciplinar.
  • Actitud facilitadora y centrada en la búsqueda de soluciones.
  • Tendencia al consenso.
  • Mediación en conflictos.
  • Disposición para la innovación y nuevas perspectivas.
  • Iniciativa, proactividad.
  • Flexibilidad y capacidad de adaptación a los cambios.

Ventajas del trabajo en equipo:

  • Más y mejores decisiones.
  • Acciones más elaboradas.
  • Mayor capacidad de innovación y creación.
  • Estímulo para progresar individualmente.

LENGUAJE NO VERBAL, AYUDAS A LA COMUNICACIÓN

Existen dos canales de comunicación fundamentales entre los seres humanos. El canal de comunicación no verbal es de vital importancia en la relación con nuestros usuarios, mayoritariamente afectos de deterioro cognitivo y con déficits sensoriales en muchos casos.

La comunicación no verbal hace referencia al lenguaje del cuerpo, la gestualidad, la expresión facial, la postura, los movimientos, la mímica, el tono, etc. Es así como nos transmiten su estado emocional.

Cuanto más avanzada sea la demencia, alteradas la comprensión y la expresión, más desproporción existirá entre el lenguaje verbal y la expresión no verbal. . En estos casos tomaremos como referencia el lenguaje corporal (“daremos más crédito a la música que la letra”).

En todos los casos debemos adecuar nuestra comunicación verbal (a través del lenguaje hablado) al estado cognitivo y sensorial de la persona usuaria. Llega un momento en que es tal la disfunción cognitiva que el “cómo se lo decimos” es más importante que el “qué le decimos.”

Técnicas que utilizamos para favorecer la motivación y la comunicación positiva con nuestras personas usuarias en nuestros centros:

En la Comunicación Verbal, como norma general:

  • Dirigirnos a la persona con respeto y buena actitud.
  • Vocalizar correctamente, pronunciar lentamente.
  • Frases cortas y diálogos pausados.
  • Dar tiempo para responder y para comprender.
  • Efectuar preguntas cerradas, de respuesta sencilla.
  • Evitar corregir errores continuamente.
  • Ayudar a encontrar la palabra, a iniciarla o retomar el hilo.
  • Parafrasear: repetir las palabras o frases de la persona.

En la Comunicación no verbal:

Actitud adecuada y positiva, sonrisa, expresividad mímica, contacto visual, gestos apropiados, postura relajada, proximidad sin invadir su espacio, tono amable, volumen adecuado, no reñir o corregir sistemáticamente, actitud asertiva, no actuar como si se aplicara un castigo o reproche.

No olvidar que, en el proceso de evolución degenerativa de cualquier tipo de demencia, la memoria emocional es la última que se pierde, por tanto estas técnicas de ayuda a la comunicación son imprescindibles.

“Cuando no puedas curar, cuida”

En nuestros centros de día las personas usuarias representan un amplio abanico en cuanto a su condición general, tanto física como mental. Se trata no sólo de cuidar (la R.A.E. lo define como “Poner diligencia, atención y solicitud en la ejecución de algo. Asistir, guardar, conservar”), sino de hacer sentirse cuidado, de transmitir la sensación de estar atendido y bien cuidado.

Para esto hay que saber prestar atenciones a las necesidades básicas de soporte y también ayudar en todo aquello que precise ayuda o supervisión: desde la higiene personal, la alimentación, la movilización, hasta el apoyo en los sentimientos de soledad o miedo a lo que vendrá.

Igualmente, aparte de cuidar al usuario paciente y hacer que lo perciba, es vital estar todavía más próximos a la familia y transmitir la máxima confiabilidad en el servicio actual y la disponibilidad para los momentos más complicados que se pueden avecinar. Es importante asegurar la continuidad de los cuidados (si es preciso en otro nivel asistencial) y rebajar así los niveles de angustia, despejando así las dudas e incertidumbre del mal pronóstico: “cuando empeore, cuando no se pueda mover, cuando ya no coma…”

LA ATENCIÓN ANTES QUE EL DIAGNÓSTICO

Utilizamos este principio asistencial para resaltar la importancia de la atención en las personas mayores.

El avance de la tecnología médica es abrumador y va paralelo a la disminución del tiempo dedicado a cada paciente, al diálogo con la persona y a la escucha. La entrevista personal y atención personalizada son en estos momentos un lujo pocas veces al alcance. Tan es así que los pacientes ancianos perciben que aunque les hagan multitud de pruebas en aparatos y máquinas, nadie les explica, ni les escucha, ni les toca, (ni les ve en muchas ocasiones, tan atentos que estamos a las pantallas), en una palabra no tienen la sensación de ser atendidos. Los mayores no relacionan diagnóstico con aparataje sino diagnóstico una vez explorados, consultados y atendidos.

En un mundo en donde los avances tecnológicos sanitarios están al orden del día y la medicina técnica es el paradigma en cualquier ámbito sanitario, nosotros queremos resaltar que en la población geriátrica en muchas ocasiones prima la atención sobre el diagnóstico. La percepción de ser atendidos para llegar con posterioridad al diagnóstico es un paso sin el cual las pautas de tratamiento o planes de actuación prescritos tendrán poca credibilidad y menos adherencia que si planteamos una atención prioritaria, haciendo énfasis en el contacto humano y en el vínculo afectivo que establecemos los profesionales al interactuar con nuestros pacientes.

LA FUNCIÓN ANTES QUE LA CURACIÓN

Mantener la capacidad funcional es el gran objetivo que mueve nuestro trabajo. Hoy en día es común que los programas de asistencia sanitaria a las personas mayores sean una extensión en la práctica de los ofrecidos a los adultos. El objetivo es la curación de los procesos.

En la atención geriátrica sucede que las enfermedades tienden a la pluripatología, la cronicidad y la incapacidad. Por otra parte, sus formas de presentación y su expresión clínica son distintas en los ancianos, requieren asistencia continuada y precisan de rehabilitación.

En este entorno de acumulación de cronicidades que la medicina actual sabe controlar pero no curar, en muchas ocasiones es más importante mantener la función antes que buscar curaciones inviables.

En demasiadas ocasiones se producen casos de encarnizamiento terapéutico en pos de obtener la curación de graves problemas de salud en personas mayores que terminan perdiendo la capacidad de reserva funcional que les quedaba y que era suficiente para mantener un grado de autonomía y una cierta calidad de vida.

UN MÉTODO DE INTERVENCIÓN

Nuestros programas de intervención con las personas usuarias son el resultado de conjugar programas de estimulación y rehabilitación cognitiva tradicionales y la aplicación de programas utilizando nuevas tecnologías.

PROGRAMAS TRADICIONALES O “DE PAPEL Y LÁPIZ”

1. Terapias Funcionales

  • Gerontogimnasia
  • Rehabilitación Funcional
  • Programa de movilizaciones
  • Programa de entrenamiento de las AVD
  • Psicomotricidad

2. Terapias Cognitivas

  • Orientación a la realidad
  • Programa de reminiscencia
  • Psicoestimulación
  • Rehabilitación neuropsicológica específica (individual)
  • Programa de estimulación sensorial
  • Mentes Interactivas (diálogos programados)

3. Terapias psicoafectivas

  • Grupos terapéuticos (terapia de grupo)

4. Terapias socializadoras

  • Ergoterapia.
  • Musicoterapia.
  • Grupos de habilidades sociales y comunicación.
  • Grupos de conversación.
  • Programa de animación en días especiales.

PROGRAMAS CON NUEVAS TECNOLOGÍAS

La introducción de nuevas tecnologías mejora la intervención, crea nuevas habilidades y fomenta un trabajo más afinado.

Es un modelo basado en la “sorpresa terapéutica”:

  • No esperado pero con un objetivo rehabilitador.
  • Produce un mayor interés y crea expectativa.
  • Provoca el aprendizaje de nuevos conceptos.
  • Estimula la imaginación.
  • Rompe la supuesta acomodación de los mayores.
  • Permite un mejor control de la sesión por parte del terapeuta.
  • Fija más la visión en la parte no enferma de la persona y no en el déficit.

Intervenciones específicas y programadas.

Integradas en todos los talleres de acciones con tecnología.

Actividad individual y/o grupal (torneos y competiciones usando consola WII y Play Station II+Eye toy).

  • Programa Prelingua, para capacidad respiratoria, tono y volumen de la voz.
  • Programas de Rehabilitación funcional: WII sports, Eye toy, Equilibrio (individual y grupal). Balance board.
  • Programas de Estimulación Cognitiva: JClic, Sebran, Presentaciones, Internet, Fotos y Vídeo, Acertijos, Ahorcado, Blocks, Trivial, etc.

Objetivos del Programa con consola WII:

  • Mejorar la coordinación psicomotriz en miembros superiores (MMSS).
  • Conseguir mayor y mejor movilidad en MMSS.
  • Mejorar la percepción visuoespacial.
  • Estimulación cognitiva a través de juegos como el Trivial o Craneum.
  • Mejora de la autoestima al realizar actividades con nuevas tecnologías.
  • Disfrute a través de una actividad lúdica, social y con posibilidades rehabilitadoras.

ESQUEMA DE TRABAJO

Evaluación, Planificación, Intervención y Reevaluación proactiva.

Tal y como se expresa en el gráfico nuestro modelo sigue un esquema de trabajo basado en el circuito:

Evaluar de forma integrada desde el equipo técnico interdisciplinar, usando la herramienta VGI y los principios asistenciales como guía, identificando problemas y necesidades tanto en la persona mayor como en su familia cuidadora.

Planificar la intervención de manera personalizada: plan de atención personal y plan de cuidados. Diseño de objetivos.

Intervenir aplicando los programas adaptados a la persona, conjugando métodos tradicionales con programas aplicados con nuevas tecnologías, utilizando la sorpresa terapéutica. Atención y seguimiento conjunto conforme al saber, saber hacer y saber estar del equipo interdisciplinar.

Reevaluar de manera proactiva, siempre a la búsqueda de cambios, tanto en el día a día como en las reuniones de equipo según protocolo. Instaurar cambios según resultados de la revisión.

De manera paralela se produce el proceso de acogida de la persona usuaria, su adaptación al centro y su posterior integración, junto con la de sus cuidadores familiares que reciben apoyo individualizado y formación colectiva periódica programada.

Internamente el equipo desarrolla investigación (estudios, colaboración en ensayos), e innovación y desarrollo (programas de intervención, proyectos, técnicas, cambios estratégicos). La divulgación (cursos, seminarios, guías) y la formación continuada del equipo se retroalimentan y promueven el constante desarrollo de la innovación.